Incómodos?
Un día sin muchas ganas de vivir, abrí los ojos y entendí que podemos amar la incomodidad de levantarnos sin ánimo, sin entusiasmo, sin unos labios que saluden la mañana, sin unas manos que acaricien los miedos.
Entendí que vivir incómodos no nos quita vida, nos permite ver el cielo sin que el azul pese, sin que las nubes nos empape el cabello, sin que el sol purifique la piel.
Entendí que sentirnos incómodos, al final es vivir.

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