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Lo siento bajo mis piernas con esa mirada cautivante, con ese café oscuro en sus pupilas dilatadas, con esa boca diciendo "bésame", con su pecho latente, con su piel a la luz roja que nos acompaña, con su olor aromatizado mi nariz...
Lo enrede en mi cabello, me abrazo.
Me gusta cantarle, me gusta leerle, me gusta reír estando encima, debajo o a su lado.
Veo su reflejo en el espejo, veo la noche sobre nosotros y siento que al caer los días su ausencia se ha intensificado.
Mis pensamientos gritan:
  ¿Se ha ido?
  ¿Volverá?
  ¿Me extraña?
Enmudezco mientras duermo y ahí también aparece.
P A U S A.



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